Este frondoso cañón ofrece uno de los paseos más pintorescos de la región, a lo largo de un río flanqueado por acantilados salpicados de iglesias rupestres bizantinas. Las rutas varían en longitud, pero muchos recorridos recorren la parte central del valle, con paradas en capillas excavadas en la roca con frescos y en una tetería a orillas del río.
Duración habitual de la visita: De 1 a 2 horas



















