La historia del valle de Goreme comienza hace millones de años con dramáticos acontecimientos geológicos. Las potentes erupciones volcánicas de los montes Erciyes, Hasan y Güllüdağ cubrieron la región con gruesas capas de ceniza. Con el tiempo, esta ceniza se endureció hasta convertirse en roca toba blanda, mientras el viento y el agua la esculpían lentamente en las chimeneas, valles y conos de hadas que se ven hoy en día. Esta piedra inusualmente trabajable determinaría más tarde la forma en que la gente vivía, rendía culto y sobrevivía en Capadocia.